Dolor abdominal y pélvico

El Síndrome de congestión pélvica es una patología que se da como consecuencia del reflujo u obstrucción de las venas gonadales (ovarios o testículos), cuando éstas tienen morfología varicosa. El flujo venoso retrocede a través de las venas de la pelvis, dilatadas y tortuosas. La consecuencia es un dolor crónico de la región abdominal y pélvica.

Este dolor se considera crónico cuando persiste durante seis meses, de manera continua o intermitente, y no asociado únicamente con la menstruación. Millones de mujeres en el mundo lo padecen, y representa el 30% de las consultas ginecológicas de la población femenina de entre 20 y 45 años y en la premenopausia.

Las venas que más frecuentemente se suelen ver afectadas por insuficiencia y/o obstrucción, son la ovárica izquierda y la ilíaca interna derecha.

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Causas

Tipos de anomalías venosas:

  • Las mas frecuentes son las alteraciones valvulares o parietales, sin que haya evidencia de obstrucciones pélvicas.
  • Obstrucciones del drenaje venoso pélvico. La mas habitual es la obstrucción por compresión de la vena renal izquierda, entre la arteria mesentérica superior y  la aorta, Síndrome del Cascanueces.
  • Aquellas que se dan como secundarias a otras patologías, como es el caso de la endometriosis(el tejido interno del útero, se desarrolla fuera).

La causa de la disfunción valvular se desconoce, pero se cree que el papel del sistema hormonal, juega un papel importante.

Las mujeres que han tenido múltiples embarazos, están mas predispuestas a sufrir este síndrome, debido a que el volumen intravascular durante el embarazo aumenta, y la capacidad venosa también.

Síntomas

  1. Dolor abdominal bajo o pélvico inespecífico.
  2. Menstruaciones muy dolorosas: dismenorrea.
  3. Disuria: dolor al orinar.
  4. Dispareunia: coito doloroso.
  5. Sensación de pesadez en las piernas.
  6. Presencia de varices en la vulva y en otros lugares de la anatomía poco frecuentes.
  7. En hombres se da la dilatación de las venas del cordón espermático y del escroto: varicocele.
  8. Las mujeres pueden presentar somnolencia, cansancio, depresión, frecuencia urinaria, molestias rectales y sensibilidad abdominal, debido todo ello a los picos hormonales en época de menstruación.

Diagnóstico

Tras la historia clínica y el examen físico del paciente, se deben realizar estudios de imagen.

  • Ultrasonido pélvico por medio de contraste para visualizr los vasos gonadales, y dar información del flujo sanguíneo. Un diámetro superior a seis milímetros, de las venas ováricas, se considera un estado patológico.
  • El TAC evidencia las varices a nivel de la pelvis. Deben estudiarse las venas ilíacas internas, comunes y renales buscando la obstrucción, así como el posible reflujo en las venas femorales.
  • La angiorresonancia magnética, puede determinar con exactitud el flujo anterógrado o retrógrado en la vena ovárica.
  • La venografía tiene ventajas sobre los anteriores métodos. Ofrece información sobre el flujo venoso, permite la medición de las venas pélvicas y ováricas, permite cambiar la posición del paciente y tratar los hallazgos patológicos en el momento, de manera mínimamente invasiva.

Tratamiento

El éxito del tratamiento del Síndrome de congestión pélvica, dependerá de la existencia de un diagnóstico correcto. La decisión terapéutica mas efectiva se obtendrá, con una exhaustiva exploración física, una historia clínica completa, pruebas de imagen necesarias y confirmación de enfermedades asociadas.

Se han comprobado como tratamientos ineficaces, el uso de anticonceptivos orales, antidepresivos, tranquilizantes y flebotónicos.

  • Las dosis altas de acetato de medroxiprogesterona, disminuyen la congestión pélvica, con lo cual reducen el dolor. Pero tienen efectos adversos: aumento de peso, distensión abdominal, infertilidad durante el tratamiento y rápida aparición de los síntomas al interrumpirlo.
  • Manejos quirúrgicos conservadores por vía laparoscópica para ligadura de las venas ováricas.
  • Embolización (alternativa a la cirugía abierta) de los vasos ováricos por técnicas radiológicas. No deja cicatrices y permite el manejo ambulatorio.