Alucinación

El Síndrome de Bonnet es un cuadro clínico que se caracteriza por la presencia de alucinaciones visuales complejas, esteriotipadas y elaboradas, que aparecen de forma brusca y repetitiva en la tercera edad. Se han dado en llamar pseudoalucinaciones o alucinosis, ya que estos ancianos que las sufren, son conscientes de que lo que están viendo no es real.

Se da en pacientes con estado cognitivo normal, pero con visión altamente deteriorada, aunque con frecuencia se confunde con trastornos mentales severos.

La mayoría de los casos diagnosticados, se dan en la población anciana de edades comprendidas entre los 74 y 85 años, sin preferencia de sexo. Siempre van asociados a patologías degenerativas de la visión.

Causas

Las principales causas que desencadenan el Síndrome de Bonnet, son la edad avanzada de los pacientes y el déficit visual. Si bien es cierto, que el mecanismo por el cual se producen las alucinaciones, es desconocido, se cree que se da una pérdida de los impulsos nerviosos visuales, debido a la patología ocular que padezca el anciano. Otra teoría explica que, la privación sensorial debida a la pérdida de visión, daría lugar a la activación espontánea de las áreas relacionadas con la visión (lóbulo temporal), dando lugar a las alucinaciones.

Las patologías oculares asociadas a la edad son:

  • Cataratas: El cristalino del ojo se vuelve opaco.
  • Glaucoma: Pérdida de las fibras nerviosas del nervio óptico, debido a un aumento de la presión intraocular por falta de drenaje del humor acuoso.
  • Degeneración macular: Deterioro de la mácula, en el centro de la retina.
  • Neuritis óptica: Inflamación del nervio óptico.
  • Enucleación ocular: Extirpación quirúrgica del globo ocular.
  • Retinopatía diabética: Deterioro de los vasos sanguíneos que irrrigan la retina debido a la diabetes.
  • Traslocación macular: Intervención quirúrgica para trasladar la mácula con el fin de mejorar la visión del paciente.

La fatiga, el estrés y la baja iluminación o la luz intensa, contribuyen a la aparición de las alucinaciones.

Síntomas

Presencia de pseudoalucinaciones complejas o en ocasiones simples. Estas imágenes son reconocidas por el paciente como no reales. Existen varios tipos:

  • Poliopia: Las imágenes forman entre si cuadrados o columnas.
  • Teleopsia: Se perciben líneas, cuadrados o figuras geométricas formando estructura de tejado.
  • Palinopsia: La percepción de una imágen se reitera, incluso una vez pasado el estímulo que la creó.
  • Dendropsia: Se perciben las imágenes en filas o hileras.
  • Autoscopia: La conciencia se visualiza a si misma, percibiendo su propia imagen.
  • Hipercromatopsia: Todos los objetos percibidos aparecen coloreados.
  • Protometamorfopsia: Se perciben los rostros deformados, con dientes y ojos prominentes.
  • Dismegalopsia: Alteración en la forma de las personas u objetos.
  • Pelopsia: Percepción muy cercana de las imágenes.
  • Alestesia: Modificación de la percepción de un lugar por otro.

Estas alucinaciones son además brillantes, coloreadas y claras, en la mayor parte de los casos con Síndrome de Bonnet. Son imágenes repentinas de objetos inmóviles.

Diagnóstico

El diagnóstico diferencial del Síndrome de Bonnet debe hacerse con patologías que vayan acompañadas de alucinaciones visuales, como son: epilepsia, delirium tremens en el Síndrome de abstinencia alcohólica, lesiones cerebrales, infartos cerebrales y trastornos degenerativos de Sistema Nervioso Central.

Existen fármacos que pueden provocar estas alucinaciones, a tener en cuenta si el paciente los está tomando, como son las benzodiazepinas, opiáceos, digitálicos y psicofármacos.

También hay que tener en cuenta si existe abuso o dependencia de sustancias, como el alcohol o algunas drogas que provocan alucinaciones como el LSD, por ejemplo.

El diagnóstico no es fácil, ya que los episodios alucinatorios pueden variar en duración, contenido y frecuencia. Se suma a esto que muchos pacientes omiten sus síntomas por temor a ser considerados enfermos mentales y que, al ser personas de avanzada edad, pueden coexistir diferentes patologías. Existen criterios diagnósticos de diferentes investigadores:

Criterios diagnósticos de Teunisse

  • Ausencia de delirios.
  • Ausencia de alucinaciones para otros sentidos.
  • Alucinaciones visuales persistentes y repetitivas.
  • Conciencia autocrítica de las alucinaciones.
  • Las imágenes más habituales son personas, animales, casas y escenarios.
  • Los episodios pueden durar de segundos a horas, y desde días a años.
  • Al menos una alucinación visual compleja en las últimas cuatro semanas. Y un periodo entre una y otra de menos de cuatro semanas.
  • No hay factores desencadenantes específicos.

Criterios diagnósticos de Podoll

  • Personas de avanzada edad con estado mental normal, presentan alucinaciones visuales.
  • No existen indicios de: psicosis, intoxicación, demencia, alteración de la capacidad intelectual, delirio, deterioro por trastornos afectivos ni enfermedad neurológica.
  • Pérdida de visión como consecuencia de alguna enfermedad ocular.

Criterios diagnósticos de Gold y Rabins

  • Ausencia de delirio.
  • Ausencia de otras alucinaciones sensoriales.
  • Reconocimiento de la irrealidad de las alucinaciones.
  • Presencia de alucinaciones persistentes, complejas, repetitivas y estereotipadas.

Tratamiento

El tratamiento se dirigirá a corregir el déficit visual si es posible.

Los resultados con fármacos (risperidona, valpromida, cisaprida, carbamazepina, valproato, cisaprida o mirtazapina) usados hasta ahora, no son satisfactorios.

La psicoeducación al paciente y familiares, es fundamental. El paciente diagnosticado e informado sobre su dolencia, queda aliviado al comprobar que no se trata de una enfermedad mental.

La intervención sobre posibles factores de riesgo como pueden ser: la falta de luz, el aislamiento social, la falta de actividad, mejoran la recurrencia de las alucinaciones.

Las alucinaciones desaparecen en la mayoría de los casos de forma espontánea. En los casos en que se corrige el daño oftalmológico, desaparecen entre los doce y dieciocho meses.